
Dejamos para el sábado, nuestro ultimo día en Antofagasta el Campo de Piedra Pómez y hacia allí salimos luego de desayunar y reponer algo de combustible en nuestros vehículos sedientos.
Ahora si pudimos disfrutar de la potencia visual de los Volcanes de Antofagasta y La Alumbrera y nos dimos una vueltita por atrás de la laguna para poder disfrutar de mejores vistas.
Recorrimos “los negros”, ese inmenso escorial de la lava de ambos volcanes que se va abriendo a medida que el camino avanza hacia una inmensa llanura.
La Pampa de Carachi es esta inmensa llanura que nos sorprende de golpe con un paisaje lleno de volcanes hacia el lugar que uno mire.
El Carachi a la derecha y mas allá el Volcán Blanco y el Campo de Piedra Pómez hacia donde nos dirigimos.
Hacia la izquierda, otro grupo de volcanes van apareciendo de a poco, uno a uno...el cola de ballena...el Jote...los jotitos...todo un lujo para disfrutar al maximo.
Unos pocos kilómetros más allá tomamos la huella que nos da la entrada al Campo de Piedra Pómez. Nos acercamos a los escoriales del Volcán Carachi del lado este y pasamos frente a ellos y nos metemos en el enorme arenal que parece interminable.
Debemos tener cuidado aquí para no encajarnos primero y para no romper ninguna goma mas adelante al pisar las piedras volcánicas.
Llegamos al mirador y nos tiramos de las camionetas a disfrutar de este increíble paisaje. Sin dudas todos quedan impactados al ver por primera vez este sitio único.
Bajamos del escorial para pisar el pómez y circulamos muy despacio, dejando que el paisaje se integre a nosotros y podamos creerlo y sentirlo.
Una vez encontrado donde entrar, nos detenemos a armar nuestra posta y de allí les indico la mejor y más segura manera de recorrerlo a pie sin riesgo a perderse.
Ya ha sucedido, según cuentan en Antofagasta que varias personas se perdieron caminando dentro de este enorme campo y es un riesgo que no quiero que corra nadie de mi grupo.
Llegamos en el mejor horario, no hace frío ni hay viento y de a poco van volviendo todos a la base y armamos la vianda del almuerzo.
Debemos partir lamentablemente pero lo hacemos bajo la promesa de que aun nos queda mucho por ver y sentir en este día.
Tomamos una huella que solo esta en los GPS pero que cuesta realmente distinguir sobre el piso a través del enorme mar de olas formado de cenizas volcánicas hacia lo que parece un lago seco que en realidad es Piedra Pomez sumergida y llegamos al borde.
Aquí hay que dar una breve explicación de como cruzar este sitio que implica algunos riesgos que no queremos correr, así que despacio voy entrando yo primero, tanteando la dureza del piso que cruje debajo de los mas de 3 mil kilos de la Toyota.
Ya en el medio del cruce les doy el aviso para que me sigan despacio y así logramos cruzar al otro lado y entrar a los escoriales del Volcán Carachi por los que vamos a circular en las próximas 2 horas.
Paramos cada 2 minutos y se hace difícil avanzar a ese ritmo pero los paisajes cambian en forma constante y todos queremos bajar de las camionetas.
Al fin damos con la cara oeste del Volcán y descubrimos una enorme laguna poblada de flamencos. Dejamos las camionetas apenas bajando de la huella porque la vega puede ser traicionera.
Recuerdo que hace un par de años entré en este mismo lugar con varias camionetas, motos y cuatriciclos cuando vinimos con el grupo de Panzer 4x4 y llegamos hasta el mismo borde del agua.
Ahora disfrutamos del sitio caminando, rodeamos a las aves para que no se alejaran mucho y hasta encontramos una serie de nidos de Flamencos vacíos, algo raro y difícil de poder ver.
Estabamos muy comodos y solo faltaba el mate, asi que las chicas fueron a buscar los implementos necesarios a las camionetas y tomamos la merienda en ese increible lugar.
El sol empezó a caer y debíamos apurar para salir por la huella lateral que sin luz se puede hacer bastante confusa.
Llegamos a Antofagasta ya con el cielo oscuro luego de un día realmente especial y tuvimos una cena de despedida de la puna muy amena. |