NOA II 2009

Por lo general, nuestro Safari al NOA de fin de año, se aventura un poco mas allá de Fotografía para sumarle bastante mas de aventura.
Cruzamos las Altas Cumbres cordobesas como en otras oportunidades para recorrer la Reserva de Chancani que nunca deja de asombrarnos.
Un breve repaso por la historia en el Camino del Adobe y ya estamos descansando en las Termas de Fiambala para prepararnos a lo que viene.

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Aventura de verdad y lugares realmente vírgenes de donde traeremos imágenes únicas.
Mas de 5 horas a través del cauce del Rio Grande para llegar a la Aldea de Las Papas, donde su gente nos espera entre mates, con el chivito de la cena lista y las habitaciones preparadas para guarecernos del frío de la noche.
Nos habían prometido allá por octubre cuando estuvimos haciendo exploración con el Grupo Panzer que para fin de año tendríamos lista la entrada a los grandes medanos y al Volcán Blanco desde su Aldea y así fue.
Tuvimos el honor de ser los primeros en pasar por esa nueva senda abierta a pico y pala por la gente de Las Papas y pudimos dar la vuelta completa al Cordón de San Buenaventura antes de que se produjera el gran derrumbe que aun mantiene clausurado el camino por Meseta de Zarate.

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Otra de las aventuras de este Safari fue la de dormir en el Refugio del Paso de San Francisco.
Tuvimos la oportunidad de compartir el refugio con gente que estaba preparándose para escalar alguno de los grandes volcanes de la Ruta de los seis miles.
Aunque no lo crean, cocine para todo el grupo y como decía mi abuela “se chuparon los dedos”

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Subir hacia el Paso de San Francisco hace que sientas cosas diferentes adentro.
Uno sabe o va intuyendo que esto es otra cosa y la adrenalina empieza a sentirse adentro.
El sol nos acompaño en todo el trayecto y pasamos frente al Volcán Peinado, las lagunas y circulamos por dentro de los escoriales de lava.

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Aparecieron algunas complicaciones de caminos derrumbados y hubo que sacar la compu para trazar nuevas líneas que nos llevaran a destino.
Tomamos otra huella paralela al Salar de Antofalla en el sur y a pesar del derrumbe se veían algunas pisadas de vehículos que habían pasado no hacia mucho.
Cruzamos algunos arenales que nos costaron un poco pero siempre adelante salvando todos los escollos que iban apareciendo.
Se complico en un tramo que estaba derrumbada la huella al lado del salar y el escalón era muy alto y muy inclinado.
La idea de pisar el salar era realmente mala y ya había huellas frescas de al menos 3 camionetas encajadas que no la pasaron bien, así que había que afrontar la inclinación de la mejor manera y pasar por el borde con el riesgo de una posible caída y encajada.
Marque un poco la huella del lado de arriba con la pala y desinfle un poco las ruedas de adentro y haciendo contrapeso del lado opuesto pudimos pasar despacito en primera de baja con el TLC.
La Suzuki paso como paseando aquí y ni siquiera parecía inclinada.

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La suerte estuvo de nuestra parte aquí y seguimos adelante.
Perdimos la huella varias veces pero siempre la volvimos a encontrar y así llegamos a la huella que cruza el salar cuando empezaba a irse la luz del día.
La huella ya era mucho mas segura del “otro lado” y solo nos restaba seguir adelante con cuidado hasta nuestro destino en Antofalla.
Llegamos a las 0,30 hs y Manuel se levanto de la cama para recibirnos con una amplia sonrisa.
“Los que llegaron ayer estuvieron toda la noche enterrados en el salar allá por el sur” fue su comentario y nos alegramos de no haber corrido con la misma suerte.
El día fue realmente agotador para el ritmo que solemos darle a nuestros Safaris así que nos fuimos a dormir exhaustos.

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Un día hermoso y tranquilo en Antofalla, compartiendo con los chicos de la escuela, con Tatiana y visitamos a Catalina y Antonio en Las Quinuas y también a Simón en Botijuela.
Llegar a Antofagasta por la Quebrada del Diablo fue un paso de todo un día aprovechando los paisajes increíbles de la zona y disfrutando a full todo el entorno con mucha fauna silvestre y muchos volcanes y escoriales de lava.
Nos tomamos todo un día entero para ver el Campo de Piedra Pómez y disfrutar de ese maravilloso y único lugar de nuestro país.
Ya de regreso, pasamos por la Reserva de Vicuñas del Laguna Blanca y el resto fue el enlace hasta Buenos Aires.
Completos de un recorrido inmejorable, sin ningún sobresalto, sin ningún accidente y con el recuerdo intacto de grandes vivencias.

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