VIAJES
NOA III - Semana Santa 2007

Comencé a armar este Safari apenas regrese del NOA II – 06 de diciembre, donde la gente había quedado muy contenta con ese recorrido. En esta oportunidad seriamos 7 camionetas y 18 personas.
Semana Santa siempre es complicada en cualquier parte del país y esta vez lo seria mucho más porque se junto con un lunes feriado y mucha gente aprovecho la oportunidad para salir de viaje por el interior del país.
El recorrido seria prácticamente el mismo que en diciembre, aunque lo condimentaríamos con algunas “novedades” que estaban cerca y nos habían quedado en el tintero en el Safari anterior.
Nos conocimos en una reunión previa, 20 días antes de la partida, donde hicimos la presentación del Safari, les contamos un poco de lo que estaríamos haciendo y ultimamos los detalles finales de equipos y revisión de los vehículos particulares que serian de la partida.
3 Camionetas serian parte de Argentina Fotográfica a las que se sumarian 4 camionetas particulares más al grupo del Safari.
Un grupo de 19 personas para disfrutar de hermosos paisajes y dándoles a full a las cámaras con todo el asesoramiento tanto de fotografía como de manejo 4x4.

El Grupo:
Líder y organizador :
Tano Baldi.
Asistente Femenina: Victoria Casella
Segundo Líder: Gustavo Whichman
Apoyo General: Robert Kucharsky y Nalea
Fotógrafos: Alex Murray – Myriam Del Grosso – Erika Mohs – Monica Cuzzuol
Cámara de video: Adriana Pérez
Aficionados invitados: ( no tan aficionados )
Norberto Pedrezzetti y Ana Maria
Alejandro Negro y Eduardo
Jorge Marti y Beatriz
Julio Riviere y Karina

 

EL SAFARI

Arrancamos con la mala noticia de que la Chero de Alejandro tenía problemas serios y a pesar de intentar hasta último momento lograr una reparación seria, el propio Alejandro tomo la decisión de no arriesgar y postergar para una próxima fecha su participación en el Safari. Había estado trabajando en la chata hacia rato para hacer este Safari. Lo tendremos en la próxima seguramente.

Salimos el viernes 30 de marzo debajo de una lluvia torrencial y hacia un destino incierto, debido a las grandes inundaciones que azotaron a la provincia de Santa Fe y a toda la zona que deberíamos cruzar para hacer nuestra primera noche de enlace.
Fue todo bien hasta la circunvalación de Rosario donde nos agarro un piquete que nos obligo a corregir nuestros GPS y realizar rapidamente un recorrido improvisado para poder llegar a nuestro encuentro con Jorge y Beatriz que se unían a nosotros precisamente en Rosario.
Nos sorprendió la organización de la Policía de Transito de Santa Fe que de a poco nos fue guiando a través de diferentes rutas para que pudiéramos lograr llegar a nuestro destino intermedio.
Realmente un desastre el tema de las inundaciones en toda la zona.

Llegamos a Ceres con casi 3 horas de demora debido a los diferentes desvíos que tuvimos que tomar pasando por rutas y pueblos totalmente inundados.
La gente del restorante nos espero amablemente con todo preparado para que pudiéramos cenar tranquilos al final de tan larga jornada.
El sábado partimos temprano hacia Jujuy, recorriendo grandes zonas inundadas, la costa oeste de la enorme Laguna de Mar Chiquita y las soledades pobladas de Cactus a lo largo de toda la provincia de Santiago del Estero.
Esquivamos Salta por el costado y nos asombramos con los paisajes de Yungas y Bosques que brinda la Autopista desde Salta hasta Jujuy.

La entrada al hotel de Jujuy fue realmente anecdótica. El Hotel, que esta situado en pleno centro de San Salvador, daba una imagen similar a la que vemos en televisión de las ciudades de Irak. La calle parecía bombardeada desde aviones y un cartelito indicaba tímidamente, la entrada a la cochera del hotel... por arriba de la vereda.
No era precisamente ni el día ni la hora indicada para transitar media cuadra por arriba de la vereda, esquivando motos estacionadas, mucha gente un sábado a las 19,30 hs y toldos de negocios aun abiertos.
Pero las 4x4 enfilaron raudas y valientes, esquivando obstáculos y casi, casi... arrancando los mármoles y cristales del frente del Hotel, por la vereda, entre gente asombrada y algunos flashes de quienes quisieron guardar el recuerdo de semejante entrada.
Ya ubicados y todavía riéndonos de semejante entrada, apareció nuestro amigo Walter que nos llevaría a cenar a un lugar especial. Walter es el dueño de las Hosterías Pastos Chicos de Purmamarca y de Susques y un verdadero amigo que siempre se toma el tiempo para recibirnos y guiarnos por el norte con toda su amabilidad y cortesía.
El restorante al que nos llevo, pertenece a una fundación que da albergue y protección a madres solteras y chicos abandonados. La comida y la atención…realmente excelentes.

Bajo un cielo totalmente cubierto, cargamos combustible en el ACA y llenamos los tanques suplementarios a costo normal y salimos temprano, el domingo con rumbo a la Quebrada, donde prometíamos que “seguramente el tiempo estaría mejor y con sol”
Nos cruzamos en pleno camino con la procesión de la virgen de Tumbaya. Un verdadero mar de gente que se reúne los días previos a Semana Santa entre gran cantidad de puestos a la vera de la ruta 9 , que venden todo tipo de artesanías zonales, tejidos de diferentes valores y tamaños y hasta carne de cordero, chivito y llama. Una gran cantidad de automóviles, camionetas, micros y colectivos, se mezclan en playas de estacionamientos improvisadas con las montañas de fondo y la gente que camina en procesión a la virgen a darle sus pedidos y ofrecerles sus ofrendas.

Purmamarca nos recibió con un cielo celeste impecable, tal como preveíamos y poca gente, con todos los puestos de artesanías a nuestra disposición.
Un tiempo libre para recorrer sus calles y sus puestos, la iglesia y las vistas del Cerro de los 7 Colores y la calle del fondo que rodea el pueblo mostrando toda su belleza.
El almuerzo excelente en el Resto “Sabor a Tierra” nos dejo el gustito de la comida típica del norte y nos preparo para enfrentar la enorme Cuesta de Lipan.

La entrada a la puna por ese gran paso totalmente asfaltado y en perfecto estado es realmente magnifica y nos brinda unas vistas espectaculares de toda la Quebrada allá abajo que va quedando atrás.

La llegada a las Salinas Grandes asombra a todos con su blancura casi perfecta y su paisaje rodeado de montañas y nos muestra a nosotros que habrá agua abundante en todo el Safari.
Pisar la Salinas con las ruedas de las 4x4 y escuchar como cruje la sal debajo de ellas al transitar lentamente es algo difícil de olvidar para quienes nunca habían tenido esa experiencia.
Bajarse y caminar, observar las formas hexagonales que se forman en el piso, las piletas llenas de aguas donde precipita la sal y dejarse llenar por todas las sensaciones que surgen en ese mágico lugar fue una experiencia increíble.

Se nos fue el tiempo sin darnos cuenta y llegamos a Abdón Tolay a ver algunos Petroglifos y pinturas rupestres acompañados por Matías, el guía del lugar, que nos contó varias historias del paso de los Incas por nuestras tierras y de la historia de su pueblo.
Fue fantástico quedarse y ver ponerse el sol, mientras hacíamos la caminata a los grandes farallones a la vera del río.
Quedarse a ver salir la luna llena, sobre los farallones fue idea de “las chicas del Safari” y el broche final para un primer día magnifico en la puna de Jujuy.

La Hostería Pastos Chicos de Susques nos recibió con reformas que la ponen mas linda aun de lo que ya estaba y con la calidez de siempre en todos los detalles que Walter le pone día a día a fuerza de trabajo y sentimiento.
Personalmente, creo que no se puede pasar cerca de Susques sin alojarse en la Hostería de Walter…es como un paraíso en medio de la nada y un paso obligado para aquellos que van a cruzar a Chile por el paso de Jama.
Estela, la encargada de la Hostería, nos atendió bárbaro y cenamos la especialidad de la casa: ‘ Lomo de llama a la Pastos Chicos” ….Impagable.
Una noche de adaptación a la puna y de descanso en un bellísimo lugar.

Al día siguiente, amaneció todo celeste con un clima que prometía un día lindo...después de desayunar y preparar las viandas, cargamos las camionetas y llenamos por última vez los tanques de combustibles ya que hasta Antofagasta no tendríamos posibilidad de volver a cargar.

Visitamos el pueblo de Susques y su Iglesia que es la más antigua de Jujuy, construida en el siglo 16.
El día lunes era feriado y contrastan los camiones cargados esperando para hacer aduana, las calles de tierra, el Banco Macro Bansud con sus impecables Blindex, rodeados de casas de adobe y techo de paja.

Luego de la visita al pueblo seguimos camino hacia el sur.
El pueblito de Huancar nos daba la bienvenida, con su plaza, su iglesia y las chicas de El Arenal de la Puna que nos ofrecían sus tejidos de primera calidad a costo de fabricantes.
Los chiquitos del jardín de infantes del pueblo ya conocen las camionetas 4x4 que andan siempre por ahí.

 

Les dejamos algunas cosas que llevamos para ellos especialmente y después de unos mimos partimos siguiendo nuestro camino.
El paisaje en este camino de huella estaba mucho más verde que en diciembre y había mas animales pastando.
El río que corre a la par de nuestra huella se metía en ella y nos obligaba a bajar la velocidad y hacer pequeños vadeos de manera continua.
Luego pasamos por Pastos Chicos y entramos a Sey donde visitamos su pequeña iglesia que se conserva en el tiempo casi abandonada desde la construcción de la nueva.

Llegar al Viaducto La Polvorilla por ese camino siempre emociona.
La obra gigantesca por donde pasa el famoso Tren de las Nubes aparece de golpe tras una curva que nos entretiene vadeando un curso grande de agua y al subir la vista nos sorprende y nos deja mudos.
El tiempo apremia y tras una escala técnica en el museo decidimos hacer un acercamiento a las vías y poder de esa manera caminar por sobre el Viaducto y tomar fotografías desde allí arriba.
Impresiona de verdad caminar por ahí arriba....el paisaje es realmente impresionante y la vista es inmensa.
Aprovechamos para almorzar nuestra vianda allí arriba...un comedor de lujo con un paisaje único.

Lograr que toda la gente se junte para bajar y seguir camino es difícil, pero la promesa de otros lugares y paisajes adelante ayuda a convencerlos.
A partir de allí, el camino sigue las vías del Tren que va a Chile y las cruza en varias ocasiones.
El paisaje sigue sorprendiéndonos con cada cambio....Siete curvas...Los Moldes de Flan y la maravillosa vista de El Valle de Ensueño al atardecer hacen que arranquemos y paremos muchas veces en pocos kilómetros. Siempre digo que este paisaje es parecido al que uno imagina en otro planeta.

 

Llegamos a las 20,30 hs a Tolar Grande.
Las chicas del Refugio nos estaban esperando tal como habíamos combinado y ubicamos a las mujeres en el refugio y los varones nos fuimos a la casa municipal.
Ya sabíamos que el Refugio estaba reservado por la gente de 4x4 Sin Limite y que deberíamos compartir lugares con ellos.
Habíamos hablado con Hugo Rubio en Buenos Aires quien no tuvo ningún inconveniente en compartir el espacio con nosotros en el Refugio. Gracias Hugo por la buena onda.
El martes nos levantamos temprano y tras el desayuno hicimos una visita a la iglesia de Tolar Grande y a las viejas construcciones de adobe y paja que la rodean.

Luego tomamos el camino hacia el oeste y por la huella central cruzamos el salar más grande de la Argentina.
El Salar de Arizaro impresiona por su tamaño y por los grandes picos y el paisaje hermoso que lo rodea.
Sus formas asombran a todos y paramos a pisarlo y sentirlo cada uno a su manera.

Encontramos el escorial que descubrimos en diciembre y lo volvimos a rodear, esta vez con alguna dificultad ya que había mucha agua a su alrededor y en algunos momentos la huella trepaba las piedras haciendo que las camionetas se inclinen bastante.

Esta vez quería llegar a la estación de Caipe y no me iba a quedar con las ganas de hacerlo.
Seguí de largo en el cruce a Socompa y me iba para el paso internacional, pero me chistaron por la radio y me avisaron de mi equivocación...
Me quedo el gustito de ese camino....que lindo que subía y que vista daba de todo a su alrededor....Me parece que la próxima no se me escapa.
Volví y tomamos el camino correcto a la vieja estación donde se cargaba el material extraído de La Casualidad para llevarlo a Salta y luego de allí a Buenos Aires.
La estación es magnifica. Quedamos como embobados de verdad con la imagen de rieles, edificios y algunos vagones que había parados allí, en ese entorno de altura y las vistas del Salar de Arizaro atrás.
Un acierto que debo agradecer a la insistencia de Eduardo Cinicola y Andres Gutovnik quines me repitieron que no deje de pasar por allí.

Encontramos a una pareja que estaba viviendo allí con su hijo de 5 años, cuidando sus animales.
Nos contaron de su vida allí y de que pronto partirían “ a la casa de más abajo” antes de que llegara el frío y la nieve.
Vi correr lágrimas de emoción por más de una mejilla al escuchar al papa, pedirnos lápices “para que el nene dibuje...porque le gusta dibujar y así aprende y se entretiene”
Dejamos a la familia con lo requerido y varias cosas más que era obvio que necesitaban y que juntamos entre todos los integrantes del Safari.

El camino a la Casualidad es increíble y la vista da para no cansarse de parar una y otra vez.
Una verdadera ciudad abandonada que impresiona por su tamaño...Se distingue claramente sus edificaciones, el colegio, el hospital, la iglesia, etc.
La Mina La Casualidad ya no es la misma....Los saqueadores la están desmantelando toda y cada vez parece mas triste.
Igualmente los que no la conocían ven otras cosas y sienten aquello que sentimos nosotros la primera vez que fuimos.

Nuestro camino seguía y la luz nos corría irremediablemente. Nos deleitábamos con muchas vicuñas salvajes que aparecían por el camino y nos obligaban a parar para que no se escapen y puedan fotografiarlas también quienes venían atrás en la caravana.

Yo me había propuesto probar la bajada al Salar por una huella que había visto en una satelital...había llovido mucho y la bajada elegida se puso brava de golpe.
Victoria se adelanto a ver si el paso era factible y volvió con la mala noticia de que había un derrumbe adelante imposible de pasar.
Tuvimos que dar la vuelta para retomar la huella tradicional y allí fue que revente una cubierta con una piedra de laja.
La demora no podía ser demasiada ya que la luz nos corría y quería llegar a Arita para ver el Cono con tranquilidad y tiempo suficiente.
El apoyo fue total y logramos cambiar la rueda en un lugar complicado de piedras e inclinaciones en tiempo record.

Lo demás fue elegir un camino apropiado y fácil para recuperar el tiempo perdido y llegar a nuestro destino.
El increíble Cono de Arita apareció frente a nosotros de golpe y nos obligo a detenernos a mirar y admirar ese paisaje.
Lo demás, fue bajar y llegar hasta su lado mas próximo de la huella...`para tenerlo mas cerca...para sentirlo mejor.

Luego nos quedo pasar al atardecer, del Salar de Arizaro al Salar de Antofalla por un cruce de montaña increíble que termina en un caracol impagable donde se baja de 4.200 msnm a 3.000 msnm en apenas 1,5 Km. Manuel nos esperaba en Antofalla con todo armado, menos la comida, (porque no quería que se pase la carne).
En seguida nos repartimos las habitaciones y nos sentamos a comer un corderito espectacular (las costillitas estaban buenísimas) con una ensalada “de lo que me quedo “ improvisada de cebolla y ajíes verdes y rojos.
El miércoles nos fuimos levantando de a poco y desayunamos tranquilos en un día que se preveía tranquilo.
Fuimos descubriendo las formas de Antofalla, este hermoso pueblito escondido entre montañas al borde de uno de los salares mas bonitos de nuestro país.

La ubicamos a Mirta, la directora de la escuela de Antofalla y le hicimos entrega de varias cosas que le llevamos para los chicos. Y ella nos invito a conocer la escuela y a los chicos.
La buscamos a Tatiana, una nena de 10 años que conocimos en viajes anteriores para darle unos lentes que ella necesita y que gentilmente dono Martín Acebras de Óptica Molinari y lamentablemente no estaba en el pueblo.
Había ido a ver a unos parientes en Antofagasta así que veríamos la posibilidad de encontrarla allá.
Por las dudas le dejamos a su abuela los 2 anteojos con sus correspondientes estuches y los 2 juegos de vidrios de reemplazo que nos mando gentilmente Martín, para que la nena tenga lentes para rato.

Nuestro guía Adolfo no estaba esperándonos en Antofalla, tal como habíamos quedado y Manuel no sabia nada de el, así que seguimos con nuestro itinerario.
De camino entramos a los Ojos del Campo...una serie de pequeñas lagunas de colores diferentes en medio del Salar de Antofalla que asombran e intrigan y nos dejan el interrogante de saber el porque de sus colores. Además nos paso algo extraño que nunca nos había ocurrido.
Encontramos un Flamenco Rosado que en soledad se resistía a alejarse.
Levantaba vuelo ante nuestra cercanía pero volvía al mismo lugar y fue allí que nos dimos cuenta que estaba protegiendo su nido tardío, el huevo era el motivo de su soledad y del porque no había emigrado aun.
Pudimos sacarle fotografías sin molestar demasiado al ave y sin tocar absolutamente nada de su nido.

El camino que nos quedaba hasta Botijuela es imponente.
Recorrer una mínima huella por el borde blanco del salar, pegadito a la montaña.
Un paso alto que nos deja a la vista toda la vega de Botijuela, la bajada y una sorpresa... un río de sal que cruza el camino y obliga a bajar a estudiar el terreno que esta demasiado blando.
Parece un simple paso de agua pero es profundo y ablanda todo el terreno a su alrededor.
La prudencia es una de las cosas que priman en este tipo de Safaris donde es conveniente no tener grandes pérdidas de tiempo.

La entrada a Botijuela estaba muy brava...había demasiada agua y la vega estaba muy cargada de barro profundo.
Logramos cruzarla, pero se nos complico en la subida. Hubo que rescatar a una de las camionetas que se salio del camino y se encajo hasta la puerta en el barro de la vega.
Algo se desencajo adelante y la camioneta se quedo sin tracción delantera.
La dejamos allí y repartimos a la gente para seguir subiendo hasta alcanzar nuestro objetivo.

El Geiser nos esperaba y sorprendía a todos a medida que iban subiendo.
El único habitante de Botijuela no estaba y en cambio nos recibió su hermano quien amablemente nos recibió mostrándonos todo.
El paisaje es increíble desde allí y el surgente de agua caliente estaba a pleno en la pileta natural termal de piedra que esta al borde del precipicio.
Ese balcón mágico nos maravilla siempre, debe ser uno de los lugares más bellos que vi en mi vida.

De allí a Las Quinuas fue un trámite corto que recorrimos en grupos separados haciéndole la pata a la camioneta averiada.
El grupo grande fue con Rubén de guía por “arriba de la montaña “y yo acompañe por abajo a nivel del salar a la camioneta que estaba sin doble.

La Vega de Las Quinuas es un verdadero oasis en medio del desértico paisaje en el margen del Salar de Antofalla.
Nos recibieron con toda su amabilidad, Antonio y Catalina, los únicos habitantes que quedan allí y nos reconocieron de diciembre, recordando el perro que nos dieron para llevar a Antofagasta.
Les conté que le comió el sombrero a Christian en el camino y les dio mucha risa... le mandaron muchos saludos a Chris y a Ceci.
Recorrimos su lugar y Antonio nos mostró como trabaja la lana para hacer tejidos.
Las maquinas que el mismo fabrico y su taller de carpintería.
La huerta que tienen escondida en el farallón de la montaña es increíble...había choclos, cebollas, papas, uvas, manzanas, zapallos...nos quedamos maravillados con tanta comida natural en semejante entorno.
Se nota la mano de Catalina en los sembrados y el amor que le pone.

Nos llevamos la yapa de tener a upa a una vicuñita hermosa y dulce que “apareció casi muerta de hambre” y que Catalina esta criando a leche de cabra.

La promesa nuestra fue de volver y quedarnos a dormir allí con ellos y Antonio prometió un asado de cordero y mucha amabilidad como es su costumbre.
La luz nos corría como todos los días...estábamos parando mucho a sacar fotos y la hora de la noche se nos venia encima.
Apuramos el paso y comenzamos a subir una trepada tremenda camino a Antofagasta por Vega Los Colorados y allí nos encontramos con un paisaje inmenso, donde se divisaba en casi su totalidad el Salar de Antofalla desde un punto de altura con una vista privilegiada.

Nos llevamos un verdadero susto cuando, de uno de los motores, empezó a salir humo en abundancia. Pensamos lo peor y tuvimos que parar. Yo venia mucho mas arriba, casi llegando al final de la trepada, así que tuve que tomar un atajo y bajar por la huella en picada bastante inclinada, porque en ese camino no se puede retomar, al ser muy angosto y con mucho precipicio.
Por suerte el humo había sido el efecto de una manguera de líquido hidráulico que se soltó.
Eslingamos a la camioneta y tirando de adelante más un empujoncito de atrás llego a la cima donde dispusimos el tiempo para arreglarla.
Mande al grupo camino a Antofagasta y me quede a hacerle el aguante a la camioneta rota, que tras 1 hora de trabajo quedo perfecta para llegar al destino de ese día.
Llegamos a Antofagasta apenas unos 15 minutos atrás del grupo general y las chicas nos recibieron como siempre con toda su amabilidad y hospitalidad...compartimos la cena todos juntos en la Hostería y nos fuimos a dormir.
El Jueves nos levantamos mas tarde, habíamos resuelto cambiar el programa de los 2 días últimos y tomarnos mas tranquilo este día para descansar.
Nos vino bárbaro ya que aprovechamos el tiempo para limpiar y revisar las camionetas y cargar combustible en la estación de servicio.
Nos encontramos con nuestro guía y amigo Adolfo, que nos contaba que saliendo para Antofalla el día anterior para juntarse con nosotros, se le salio la cadena de la moto y al querer ponerla, el piñón le amputo el dedo índice de la mano izquierda.
Estaba bien a pesar de haber pasado 24 horas de tal accidente y quiso venir con nosotros igual a pesar de que quise convencerlo de descansar un día mas aunque sea.
Salimos a eso de las 11 hs y visitamos las ruinas incaicas del Pucara, al pie de la laguna de Antofagasta.
La caminata estuvo bárbara y el lugar entre los 2 volcanes, da para sacar muchas fotografías.

De allí directo a el Campo de Piedra Pómez.
Repartimos las empanadas de la vianda mientras admirábamos los escoriales del Volcán Carachi Pampa y seguimos adelante.
Los arenales de la entrada estaban demasiado blandos y había que prestar mucha atención.
Por suerte tuvimos solo un encajado que sacamos rápidamente para poder seguir adelante.

La llegada al mirador del campo es realmente hermosa...la gente se emociona y empieza a ver diferentes cosas: “ una ciudad destruida” “ la Atlantis” y varias cosas mas que se imaginan desde arriba.
Al bajar y acercarse, uno empieza a tener noción de tamaño y relación y ve esas enormes piedras blancas que impresionan formando un verdadero laberinto gigante.

Rodeamos el Campo por su lado oeste hasta encontrar una entrada potable de piedra dura, de manera de no dejar huellas que dañen el hermoso paisaje.
Solo unos metros y paramos las camionetas para empezar a caminar.
Subirse a las enormes piedras es fácil, por el efecto de la erosión de los vientos principalmente es fácil encontrar las subidas lisas, entre enormes rajaduras que se pierden a lo largo de todo el campo.
Entre el asombro y la maravilla, es imposible dejar de hacer fotografías de todo...miles de formas por todos lados...miles de imágenes.
Siempre es difícil sacar a la gente de allí para seguir viaje, pero había que hacerlo...

Recorrimos un poco el lateral oeste hacia el sur, tomando distancia para tener una óptica mas abierta de todo el lugar y encontramos la huella que habíamos marcado en diciembre para cruzar el mar de olas hacia el Volcán Carachi Pampa.
Pisando la misma huella para no dañar el paisaje y nos dirigimos a los escoriales del Volcán.
Es una sensación increíble la que se siente montando las olas de arenisca y piedras... el movimiento es continuo... como un sube y baja enmarcado por un paisaje de ensueño.

Subir el escorial no fue tan difícil como en diciembre...la huella estaba bien marcada y solo habría que seguirla...pero no todo es tan fácil como a veces parece.
En un momento la huella se mete al borde del salar que rodea al Volcán y el agua surgía de abajo...mucha mas agua de lo normal. Sentí en un momento que la camioneta se hundía y acelere para salirme hacia arriba...pude detener al grupo a tiempo y marcarles lo que estaba sucediendo.
Allí tuvimos que trepar el escorial a puro pálpito y guiándonos con el GPS para salir a la huella original casi 2 km más adelante.

Regresamos a Antofagasta llenos de imágenes...de esas imágenes que se guardan en las memorias de la cámara, en la retina y en el corazón.
La cena en la Hostería estuvo bárbara y el reposo nos dio la energía que necesitábamos para afrontar el día mas duro del Safari.
El viernes fue el día que mas temprano nos levantamos.
Salimos con rumbo al Volcán Galán para hacer la entrada de sur a norte por el Peñón.
Pasando el pequeño pueblo de El Peñón, se nos unió Javier que venia en una Toyota Hilux nueva con su esposa y una estudiante de turismo de Antofagasta.
Había hablado con el de las dificultades que llevaba una travesía semejante y del equipamiento que siempre era necesario para estar seguro por esos lugares.
El había leído un artículo en una revista y se había largado hasta Antofagasta y al llegar se entero por parroquianos del lugar que muchas cosas por ahí eran difíciles de realizar en soledad, sin experiencia y sin equipamiento.
Al menos es necesario contar con 2 auxilios y con un tubo de oxigeno si se van a superar los 4000 msnm por primera vez.
Además es conveniente hacerlo en 2 vehículos como mínimo y con elementos de rescate adecuados.
Le dije que se sumara al grupo atrás de todo.
Encontrar la Laguna Grande a esa altura y en ese entorno, realmente impresiona.
Los flamencos están bien rosados y gordos ya que están juntando el alimento necesario para comenzar la emigración.
Se encuentran en gran cantidad y en grupos y mucho más perezosos, lo que nos permite acercarnos más a ellos para fotografiarlos.
Aparecen las teles largas y la hora es la correcta para poder utilizar una velocidad adecuada y lograr las mejores fotografías.

Llegamos a la cima del labio sur y la vista del cráter asombra a todos.
Una parada obligada para admirar el paisaje y para cumplir con el ritual de agregar una piedra a la apacheta de la cima, tal vez pidiendo algún deseo a la pachamama.
Agregamos agua al bidón que habíamos dejado en diciembre bajo las piedras y que estaba vació y nos dispusimos a bajar al cráter.

Casi 300 metros de diferencia hay entre la cima y el interior del cráter...lo que ayudo a Javier que se sentía mal, a mejorar un poco.
Llegamos a Laguna de Diamante donde ya no había flamencos, pero donde el color del agua nos impacto.
Javier se sentía cada vez peor y le dimos uno de nuestros tubos de oxigeno que prácticamente” lo salvo”, mejorando su estado de apunamiento.
Tuvimos otra encajada...esta vez, me toco a mi que venia tratando de poner a Erica en la mejor posición para una toma que ella quería hacer.
Una pequeñisima distracción y una encajada, que de estar solo, nos hubiera dado un verdadero dolor de cabeza.

Seguimos por Vega de Aguas calientes, las grandes rocas a la salida del cráter y comenzamos la bajada con una vista increíble de todo el Salar del Hombre Muerto abajo.

Vadeamos el río Los Patos y apuramos el paso para llegar a las Ruinas de Incahuasi.
La minera de Litio hizo un camino para que la gente no entrara en su propiedad ( su propiedad ??) y eso nos demoro un poco ya que el recorrido es mas largo de lo habitual.
Corrimos un poco para llegar a Incahuasi y lo logramos a escasos minutos de que cayera la noche.

Después, repusimos combustible frente al cementerio de Incahuasi, envueltos en un noche iluminada solo por los faros de todas las camionetas y emprendimos el regreso a Antofagasta, bajando un par de caracoles cerrados que de noche le ponían un poco mas de misterio al día que terminaba.
Cenamos cansados y nos fuimos a dormir.
Nuestro Safari estaba terminando y solo nos quedaba el enlace de regreso hasta Catamarca y luego hasta Buenos Aires.
El sábado nos levantamos tranquilos y después de preparar todo nos dispusimos a salir.
Norberto y Ana Maria, se despidieron temprano porque ellos querían ponerle mas ritmo a su regreso, así que el Defe partió un par de horas antes que nosotros.
Victoria se despidió otra vez del “Negro”, el perro que siempre nos recibe con mucho cariño en Antofagasta y nos juega con sus piedras.
El grupo salio todo junto a enfrentar el camino que nos lleva a Belén.
Por supuesto que el paisaje se dejaba admirar también este día y las paradas fueron varias.
Toda la Pampa del Volcán Carachi, El Jote y los Jotitos, la vista de lejos del Piedra Pómez.

El Peñón, la vega de Pasto Ventura llena de Vicuñas “mansas” ya cerca de la reserva, la Reserva de Vicuñas de Laguna Blanca, los medanos increíbles de altura a más de 4000 msnm en la Quebrada de Randolfo.

Una parada infaltable en lo de Pirucha en Barranca Larga donde comimos algo y a seguir.
Villa Vil y el cruce del río que por suerte estaba casi sin agua, Hualfin, El Eje, la Impresionante Quebrada de Indalecio con sus formas erosionadas y las casas de adobe colgadas de la montaña.
Y nos despide un auto que ha quedado abandonado después de andar por todos estos caminos tan inhóspitos de la puna.

Belén fue solo una parada para reponer combustible y encender después de varios días los celulares y hablar con la familia.
De allí por la Quebrada de la Cebila a Catamarca, donde nos comimos unas pizzas excelentes y dormimos en un hotel de primera.
Las despedidas son siempre tristes y el grupo de despidió en la mañana del domingo.
Robert, Jorge y Julio no tenían la obligación de llegar el lunes así que se lo tomaron con calma.
Gustavo y yo salimos para Buenos Aires y llegamos a la 1 de la mañana.
El Safari había concluido y ya en la cabeza esta el próximo.
Gracias al grupo que tuvo siempre una onda excelente y disfruto de esta manera de hacer Safaris.
Gracias Gustavo, Alex, Adriana, Myriam, Robert, Nalea, Mónica, Norberto, Ana Maria, Jorge, Beatriz, Julio, Karina y Erica.
Gracias Vicky por tu apoyo y ayuda incondicional.

También quiero agradecer a la gente que siempre colabora conmigo dándome datos de lugares y apoyo de logística, desinteresadamente.
Gracias Eduardo Cinicola, Andres Gutovnik,Javier Pla,Colo Hartig,Mauricio Surmani y a todos aquellos que me dan pequeños datos que me sirven para investigar y encontrar lugares nuevos adonde llegar.
También quiero agradecer a toda la gente que colaboro con donaciones de cosas que aprovechamos para llevar a lugares donde están muy necesitados.
Gracias Walter por las consultas oftalmológicas, Alberto por todas las averiguaciones y gracias Martín y Emilio por los lentes para Tatiana.
Gracias Jorge, Mónica y Gabriel por la multiprocesadora y la batidora.
Gracias Beto por todas las medias que vinieron bárbaras.
Gracias Bartolo y Perro por las cremas para Tatiana.
Gracias Sara y Gabriel Piznar ( Toyoteros ) por todo el apoyo.
Gracias Robert por el colchón inflable.
Gracias Leo por el inflador que no pudimos ir a buscar, igual llevamos uno.
Gracias a todos y espero no olvidarme de nadie: gracias Indio, Claudio, Señuelo, Gaston, Martin Grivarello, Ale, Diego Herman, etc, etc, etc.
Y gracias a todos los participantes que se sumaron llevando cosas como alimentos, ropa, cremas, elementos escolares y otros.
“ Que bien que andaría el mundo si todos agregáramos un pequeño granito de arena de ayuda a los mas necesitados.”
Gracias a todos y hasta la próxima.

Horacio Baldi


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